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La esperanza es lo último que se pierde

Segur de Calafell

Segur de Calafell

Empieza la horrorospantosa temporada de verano en Segur de Calafell. Del 15 al 15 es un lugar ideal para escaparse, pero no de vacaciones, sino para escaparse de él a cualquier otra parte.

Hoy, de entrada, bandera roja, la playa llena de gente y los socorristas armando follón. Años atrás, a la bandera roja la llamábamos 'ostia, hoy hay olas' y nos lo pasábamos de puta madre haciendo surf sin tabla de surf, cosa difícil pero no imposible. Hoy no te puedes bañar o te multan. Tampoco puedes jugar a futbol en la arena, a voleibol, a nada de nada excepto en zonas marcadas para ello ni puedes aparcar donde te plazca (también multan por todo ello) ni mucho menos comer un buen arroz sin reservar mesa ni irte de casa dejando la puerta abierta que no iba a entrar nadie y si lo hacía es porque era amigo (aquí no te multan, pero te roban, que viene a ser lo mismo).

Claro que ese era el Segur de los 70. Los turistas eran alemanes y franceses que habían descubierto una playa ancha, larga y limpia con agua cristalina, no la puta mierda que hay ahora, artificial, corta y normalmente sucia gracias a las buenas artes de un ayuntamiento que lo ha consentido casi todo en pro de agrandar sus arcas. Entonces no había que vender las excelencias del lugar, se vendían solas. Y tal como se ha sustituido una buena playa por una mala, con el turismo ha pasado lo mismo. Ahora ésto está plagado de subnormales con bugas tuneaos, incultos, zoquetes, paletos y mucha escoria que viene un mes al año a hacerlo todo polvo.

Afortunadamente, en 30 o 40 días se van y no vuelven hasta semana santa. En fin, casi 11 meses sin ellos ya es un gran qué. Y entonces sí que se disfruta de un baño al salir del trabajo o una paella sin reserva o...

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