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La esperanza es lo último que se pierde

Mucha mucha policia...

Mucha mucha policia... 1477 mossos llegan al cinturón de Barcelona

Oh sielos, Leonsio. Vaya. De repente siento que la seguridad de mi país se ha multiplicado por… ¿cero?

Patatero.

No hace más que crecer el número de mossos de esquadra y yo mientras tanto continúo preguntándome ¿sirven para algo?

Mejor dicho… la policía ¿sirve para algo positivo?

Afinando más… ¿me ha servido para algo positivo en mis 42 años la labor de la poli a mí?

Veamos…

En esos 42 años me ha pasado un poco de todo, y es fabuloso recordar paso a paso la gran intervención de la pulisía en sus variantes de maderos, picoletos, paternina/monillos y mosus de cuadra:

  • Con 16 años me atracaron en la calle a las 3 de la tarde y la cosa no fue a más porque sacudí 2 mantecaos king size y salí por piernas. Ni un poli en toda la carrera por media ciudad hasta que se cansaron de ir tras de mí. Si no llegan a estar hechos fosfatina y me topo con chorizos atletas me matan porque llevaban navajas que daba grima verlas.
  • Con 20 años me dí una ostia que flipas con el coche. Ambulancia, mucha gente y no apareció un mísero munipa a ver qué pasaba.
  • En 1989 me para la picoletería, en el maletero llevo una porra de goma, de un tiempo en que hice de segurata, me la quitan y me meten una multa por ¡¡¡tenencia de arma!!!. No recuerdo la cuantía pero incluso hube de ir al juzgado a explicar de qué iba el tema.
  • En 1991 nos roban el apartamento de la playa. La poli viene después de insistir y dicen ‘si tiene seguro le abrimos el papeleo y nada más, porque no podemos hacer nada’.
  • En 1992 me atropella un tío mientras voy con la moto. Ni un poli.
  • En 2003 entran a robar en mi casa. No pasan del jardín. En este caso actuó correctamente el sistema… o sea, mi panda de 3 perros, y el ladrón salió por patas y descalabrado.
  • En 2004 me paran cuando voy a pasar la itv del coche y me multan porque mi carnet de conducir ha caducado hace 2 meses. Más de 90 euros.
  • En 2006, en plena alarma social por los asaltos a viviendas, me paran dos picoletos en la carretera de Segur a Calafell, a las 5.30 de la mañana. Documentación, seguro, el típico ‘espere que comprobamos datos’, 15 minutos perdidos a esas horas y gas afondo para llegar a tiempo a currar. Claro, está muy claro, mi acento catalán, mi camisa de verano de manga corta, mi pantalón de pinza, mi berlina “más clásica no se puede” y mi cara de sueño cortado a golpe de despertador eran indicios de que yo era claramente un chorimangui de los países del este armado hasta los dientes y más malo que un discurso de Castro que se hacía pasar por catalán, trabajador y recién levantado. No entiendo aún cómo no me dispararon nada más verme venir. Hijoputas haciendo el paripé. Si hubiese sido un chorizo anda que me iban a pillar... o a parar...
  • Y encima, si algún día logran hacer algo positivo por mí, como detener a un posible chorizo, al día siguiente estará en la calle.

Vamos, que no me han dado más que problemas, multas, dolores de cabeza, dolores de cartera y a la hora de la verdad, lo único que han hecho bien ha sido recaudar a expensas de mi cuenta bancaria.

Me pregunto… ¿realmente están para algo?.

Que no sea recaudar, claro.

Supongo que habrá quien diga que sí, pero por mi propia experiencia… pos va a ser que no.

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