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La esperanza es lo último que se pierde

Fachadas y cimientos.

Fachadas y cimientos.
La belleza no distingue razas... ni sexos... no conoce edades... es una parte y es el todo... Si tú también deseas parecer más joven, la compañía médico-estética más avanzada de Europa... ha contribuido a hacer felices a tantos clientes...y bla bla bla bla bla...

Anuncio a una página completa del periódico de hoy. Alucinante.

Claro, ha llegado el verano...

Miro mi barriguilla, que está ahí desde hace unos años. Gasto una buena tocha ('qui té un bon nas té un bon compàs' y con eso me quedo a gustito). Moreno y ojos castaños. Del montón, popularmente. Tengo algunas arrugas ya y también peino algunas canas. Las entradas anuncian con su aparición que empiezo a dejarme frente.

¡¡¡ Oh cielos, Leoncio!!! No puedo ser feliz.... estoy condenado.

Aunque, hmm, también llevo más de 30 años sin dejar de aprender, intentando estar al día en cuanto a conocimientos que me aporten algo positivo, leo, perpetro algunos idiomas, domino las nuevas tecnologías desde hace 15 años y, por encima de todo, sigo intentando comprender cómo y quién soy. Dicen que al principio quieres cambiar el mundo, luego sólo a algunas personas, luego sólo a tí y al final lo que intentas es saber quién eres y qué diablos haces aquí.

Me la trae al pairo la fachada si el edificio tiene buenos cimientos y está bien amueblado. Una vez me explicó un maestro del marketing que hay que crear necesidades si éstas no existen, para así poder vender un producto que de entrada tampoco es muy necesario. Los cánones de belleza actuales contemplan sólo la fachada, y van in crescendo. ¿Bulimia? ¿anorexia? ¿depresión? no soy nada, doctor...

La ventaja de la medicina moderna es que ya no te mueres de una gripe con 25 años. La desventaja de la medicina moderna es que cuando te mueres es porque tu cuerpo está tan al límite que ya no aguanta más. Hoy vivimos más. Pero no vivimos más años más dignamente. Ocurre que llegamos al final hechos una piltrafa que no se aguanta los pedos. Inflados de pastillas, con más remiendos que la chaqueta de Carpanta y hartos de padecer. Antes los abuelos nacían y morían en su casa rodeados de los suyos, la muerte era un acto natural y aceptado socialmente como parte de la vida. Tuve la suerte de nacer en una época en que así ocurría. Hoy en día envejecer no está bien visto y la muerte es algo aséptico, socialmente ignorado, que se produce casi siempre rodeado de máquinas y personas a las que no conoces. (dosis de humor negro, ésto puede referirse a una UVI o a tu propio vehículo empotrado contra un autobús). La vejez, con toda su dignidad y experiencia, se disfraza con una larga serie de eufemismos políticamente muy correctos. Se ha sustituido el "¿cómo estás?" por el "qué bien te veo".

Lo malo de una casa con una fachada estupenda y malos cimientos es que tiene muchas probabilidades de venirse abajo antes de tiempo, por muchas grietas que tape. La que está bien construida y gasta cimientos firmes suele envejecer con dignidad hasta el final.

A veces, viendo según qué anuncios de mierda, uno se plantea donde está la fina línea entre la ética y la estética.

Seguramente ubicada entre ser y parecer.

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