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La esperanza es lo último que se pierde

SITGES, paraiso de la libertad.

SITGES, paraiso de la libertad.

Lo acabo de leer en el periódico.

Lo he releido porque me costaba creerlo.

El papel no amarillea y aún huele a tinta. Miro la fecha y es 30 de junio de.2006.

Sí, es del siglo XXI.

En tiempos del caudillo Frankenstein, ese insigne políglota, paladín y salvaguarda de la decencia y la religión, azote de herejes, masones, impúdicos y rojos, existían algunos reductos en la piel de toro donde había un poquito de libertad, más desde luego que en el resto de la unagrandelibre: Ibiza, algún rinconcito de Canarias, Sitges... y aún no estaban muy edificados (perfectos, vamos).

Bueno, pues mientras en Barcelona capital se puede pasear un@ por la calle en pelotas si le sale de las mismas, en el Sitges del XXI la poli va a regalar camisetas a los paseantes con la inscripción "jo porto samarreta" (que traducido del catalán significa "he pasado por el aro") para que no exhiban sus torsos desnudos fuera de las zonas de playa. Eso durante un tiempo, luego empezarán las multas. Han aprobado una ordenanza que combate el "nudismo" (sic) en la calle.

Una vez mandé a tomar por el mismísimo lugar donde la espalda pierde su respetable nombre a un pobre cura que pretendía que no entrase con gorra a SU iglesia. Le dije que si no recordaba el significado de la palabra iglesia y que se fuera a hacer sus necesidades (a cagar, vamos), que si se enfadaba el que estaba allí crucificado ya me lo diría él, que dudaba que alguien tan omnipotente necesitara portavoces. Creo que no entendió nada el curita. A mí me parecía ridicula su sotana, pero no por eso le iba a pedir que se la quitara. Bueno, por eso y porque no me ponen los curas, y menos en gayumbos.

Hoy ocurre lo mismo en Sitges. En los 60 y 70 era una población, que no ciudad, paradigma de la libertad de costumbres. Incluso la benemérita y muy casta gualdiasiví hacia un poco la vista gorda y no iba donde no debía, no se fueran a ir los turistas libertinos a gastar a otra parte sus divisas, tan necesarias entonces para aquella eppaña de pandereta, peineta y vivalturismo.

En Segur, por lo menos, se puede seguir yendo en bañador por la calle, hacer 'esculturas' de arena y tomarte una cerveza en un banco del paseo, en plena calle. En Sitges, por increible que parezca, ya no. Nada de lo anterior va a ser posible. Ni que decir tiene que no iré allí a gastar mi dinero. Y soy de los que llevan siempre camiseta, piel morena piel vieja, pero ya da igual.

Estuve en Nueva York en invierno del 80 y tantos. Una noche salía de un local de dudoso decoro tras ver a una negrita impresionante con una actitud excesivamente abierta al poco respetable público. Iba un poco taja y hacía un frío de mil demonios, bajo cero. Al salir del local se me pasó la castaña de golpe. Ví a gente tirada en la calle (en pleno centro de Manhattan) y un poli, tipo armario ropero de 4 puertas con altillos, me vino a llamar la atención porque me iba bebiendo una birra sin envolver en un papel. Como vió, por mi excelente nivel de inglés (nulo entonces) y mi cara de alucine que era novato en esas lides, me dejó en paz tras envolver la cerveza conmigo mismo, de un tirón. Afortunadamente aún no habían empezado la cruzada contra el tabaco, sino creo que aquella noche yo acabo en chirona o tragándome un cigarro acompañado de la cerveza.

Aluciné. Gente tirada por el suelo, medio muerta de frío y el poli preocupado de mi visible cerveza, cruel delito que podía inducir al alcoholismo a tiernas criaturitas (que no había ni una alrededor, las únicas criaturitas de aquella calle vendían su cuerpo, precioso por cierto). Al cabo de un rato, a uno de mis colegas de empresa un par de negros muy negros le arrancaron la cartera con un trozo de bolsillo incluido. El armario policial no apareció. Pensé que si destapaba otra cerveza tal vez apareciera de la nada el armario uniformado, pero no.

Vale. Lo de Sitges me ha recordado aquella noche neoyorquina en que un poli estaba fuera de sitio y a aquel cura intolerante.

Como te descuides la camiseta, bebas en la calle o te de por hacer un castillo de arena (será por hacerlo sin pagar IBI, digo yo) resulta que te pueden liberar del peso de 300 euros los eficientes agentes municipales. Será porque para las arcas del municipio sale más rentable que andar deteniendo chorizos dedicarse a vigilar quien lleva el pecho al aire (según quién y cómo, un regalo para la vista) . Será porque, como en Nueva York, puede inducir al delito ver según qué cosas pares. Qué será, será.

Lo próximo... no quiero ni pensarlo. Creo que van a poner un negocio de burkas en la calle del pecado.

Amén.

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